El Vital Líquido

Entre sobrevivir… o avanzar.

Por Jorge Alanis Zamorano

Hay algo que está pasando en el campo de Yucatán, basta recorrer la carretera de Motul hacia Tizimín para notarlo. Donde antes había praderas verdes, sistemas de riego funcionando y ganado alimentándose en campos productivos, hoy se denota cada vez más extensiones secas, bombas apagadas y tierras que dejan de producir.

La pregunta es inevitable: ¿qué ocurrió?

La respuesta no está en la falta de agua. El problema es otro. Hacer llegar agua y energía al campo se ha convertido en uno de los retos más costosos y desgastantes para los productores, productores de cualquier capacidad, de cualquier índole, todos ellos inmersos en el campo, al interior de Yucatán.

Y justamente es ahí donde las soluciones y la apertura a las opciones giran el rumbo de este difícil futuro y que ese giro está cambiando las reglas del juego.

Un merecido desayuno que terminó revelando una gran solución

Todo comenzó con una pausa en mi camino para comer tacos, allá en San Antonio Cámara.

En mi trayecto rumbo a Tizimín, un negocio al costado de la carretera llamó mi atención. Paneles solares, sistemas de bombeo y tecnología aplicada al campo. Algo que finalmente, lucha por romper la vieja idea de que casi toda la innovación ocurre únicamente en las ciudades.

Ahí apareció Eric, ingeniero especialista en sistemas solares y que aplica en zonas productivas; él me detallo la realidad que miles de productores enfrentan hoy día.

“Hoy, llevar agua y energía a una zona de producción es extremadamente caro. Y además de caro, muchas veces implica trámites largos, burocráticos y desgastantes.”Eric lo afirma con fe de hechos pues conoce de cerca por sus clientes, el infortunio que estos últimos 7 años han traído al sector, al campo.

Eric señala con preocupación: “La situación se ha vuelto crítica para muchos ranchos y unidades de producción ya que productores que antes pagaban mil pesos de electricidad al mes, hoy tiene que pagar recibos de catorce, quince o hasta noventa mil pesos.

Sorprendido le interrumpí rematando: “¡Literalmente, trabajas para la CFE!”. Es un cambio brutal, es un golpe muy bajo ya que es insostenible y técnicamente un tiro de gracia al sector agropecuario.

El problema no es el agua… es el acceso

Sabemos que en Yucatán existe agua subterránea. Lo complicado es acceder a ella ya que los permisos, concesiones y procesos administrativos pueden tardar entre tres y cinco años, además, sin la garantía de aprobación. “…Sí pasa Jorge, sí ha pasado” subraya el ingeniero Eric.

Mientras tanto, los costos siguen creciendo y muchos productores simplemente dejaron de regar. No porque no quieran producir sino porque mantener funcionando un sistema que depende de la energía eléctrica de la CFE no resulta rentable.

Energía solar, apunta directo al problema

Frente a este escenario, los sistemas solares de bombeo comenzaron a convertirse en una alternativa real y rentable y no se trata únicamente de “poner paneles” ya que existe toda una ingeniería detrás.

Eric explica claramente: “No es el mismo sistema que se instala en una tienda o en una casa. El panel es el mismo, pero los componentes y la instalación cambian completamente dependiendo de la necesidad”.

Hoy existen sistemas especializados para:

  • Bombeo de agua,
  • Generación de energía en zonas sin red eléctrica,
  • Reducción de costos de electricidad,
  • Respaldo energético con baterías y,
  • Operación continua en ranchos y áreas agrícolas.

Inmediata respuesta

La ventaja es inmediata: una vez instalado el sistema, el productor comienza a trabajar prácticamente de forma autónoma y sin pagos excesivos, sin depender de tarifas cambiantes y, sobre todo, sin detener su producción.

Esto se paga solo

Uno de los mayores mitos pensados sobre la energía solar en el campo, es pensar que se trata de una inversión inalcanzable y la realidad es distinta.

Por supuesto que depende del tamaño del proyecto, así la recuperación de inversión puede darse entre dos años y medio a cinco años, mientras que la vida útil del sistema ¡supera los quince años!

Traducción:

  • Menos gasto,
  • Menos preocupación,
  • Más productividad.

Y algo todavía más importante: ahorro de tiempo, dinero y esfuerzo.

Una mala instalación arruina la experiencia

Muchos productores desconfían porque “escucharon” que los paneles solares no funcionan. Pero el problema, en su gran mayoría, no está en la tecnología… sino en el “técnico” que la instala.

“Hay quienes hacen una instalación para ciudad y la replican igual en el campo. Y no funciona así”, señala Eric.

Cada terreno, cada necesidad y cada sistema requieren un análisis previo. Por eso, uno de los diferenciadores más importantes de esta empresa es que realizamos visitas técnicas preliminares sin costo en Yucatán, Campeche y Quintana Roo, evaluando directamente el sitio antes de recomendar cualquier solución. “No vendemos paneles. Diseñamos soluciones”. Afirma el ingeniero Eric.

El futuro del campo: sobrevivir… o avanzar.

La transformación del agro ya comenzó. Hoy el productor necesita reducir costos, automatizar procesos y garantizar acceso al agua para seguir siendo competitivo.

Y la energía solar dejó de ser una moda para convertirse en una herramienta de supervivencia y crecimiento. Porque mientras algunos siguen esperando soluciones externas, otros ya están produciendo más y gastando menos. Y quizá ahí está la verdadera diferencia entre sobrevivir… o avanzar.

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