Pro Agroinnovación
Por: Jorge Alanis Zamorano
Por años, el sector agropecuario ha sido visto únicamente desde la producción: sembrar, cosechar y vender. Pero detrás de cada alimento que llega a nuestra mesa existe una enorme cadena de innovación, tecnología, financiamiento y comercialización. Y es ahí precisamente donde entra Pro Agroinnovación.
Conversamos con Óscar García Ramos, Director General de este importante encuentro agroindustrial que se ha convertido en una plataforma clave para productores, inversionistas y compradores nacionales e internacionales.
Durante la charla Óscar García nos comenta que “…Pro Agroinnovación nació en 2018 en Quintana Roo y el año pasado tuvimos nuestra primera edición en Yucatán. El resultado fue extraordinario: más de dos mil participantes y más de cien marcas reunidas en un mismo espacio…”
Sin embargo, el verdadero diferenciador del evento no está únicamente en su tamaño, sino en su enfoque.


Mucho más que maquinaria agrícola
Aunque al hablar del agro es común pensar en tractores, semillas o fertilizantes, Pro Agroinnovación va mucho más allá. El evento busca mostrar todo el ecosistema tecnológico y comercial que permite que un producto del campo llegue finalmente al consumidor.
“Nos enfocamos en todo el proceso tecnológico del agronegocio. No solamente en producir, sino en todo lo que ocurre después: procesamiento, distribución, financiamiento y comercialización”, explica Óscar García.
Entre los temas que destacan se encuentran:
- Drones y automatización agrícola,
- Reciclaje de plásticos utilizados en el campo,
- Tratamiento de residuos,
- Minerales y productos para mejorar rendimiento,
- Soluciones financieras,
- Logística y exportación.
La visión es clara: modernizar el campo para lograrlo más rentable, sustentable y competitivo.

Negocios reales, no promesas
Uno de los conceptos más importantes de Pro Agroinnovación es su modelo Business to Business (B2B) que significa transacciones comerciales entre empresas, donde una compañía vende productos, servicios o soluciones a otra, en lugar de al consumidor final. Caracterizado por ciclos de venta más largos, mayores volúmenes de compra, lealtad del cliente y un enfoque en la eficiencia operativa, diseñado para generar conexiones directas entre productores y compradores reales.
Aquí no se trata únicamente de asistir a conferencias o recorrer stands. El objetivo es que los participantes lleguen con oportunidades concretas de negocio.
“Estamos trayendo compradores internacionales y ayudando a generar conexiones antes, durante y después del evento. Queremos que quien participe llegue prácticamente con negocios seguros”, afirma García Ramos.
Para lograrlo, el equipo organiza campañas de difusión, mesas de negocio, espacios de networking que se traduce en construcción y gestión de una red de contactos profesionales o personales para lograr confianza, intercambiar información y generar oportunidades. Permitiendo el acceso a nuevos negocios, empleos, clientes potenciales y conocimientos, siendo fundamental tanto en escenarios presenciales como digitales así como estrategias de preventa que permiten acercar oferta y demanda mucho más eficiente.
Incluso, Pro Agroinnovación ya trabaja de la mano con organismos latinoamericanos del sector agroindustrial para ampliar el alcance comercial de los productores mexicanos.

El nuevo rostro del agro mexicano
Hoy, el campo enfrenta retos enormes: sostenibilidad, competitividad global, acceso a mercados y adaptación tecnológica. En ese contexto, eventos como Pro Agroinnovación buscan convertirse en verdaderos catalizadores de cambio.
La apuesta es profesionalizar el sector y ofrecer herramientas concretas para que productores, emprendedores y empresas puedan crecer.
“No dejamos nada al aire. No queremos que la gente venga solamente a ver qué oportunidad encuentra. Queremos que llegue sabiendo a qué viene y con quién puede hacer negocios”, señala el director general Óscar García Ramos.
La frase que define al evento resume perfectamente su misión:
“Conectamos productores, innovación y compradores reales.”
Y quizá ahí esté la clave del futuro agroindustrial: dejar de pensar únicamente en producir y comenzar a construir cadenas completas de valor donde tecnología, estrategia y comercialización trabajen de la mano.
Porque el futuro del campo ya no solamente se cultiva… también se conecta.


















