Sostenibilidad y reducción de costos en la ganadería yucateca.

La charla con el Dr. Ángel T. Piñeiro Vázquez.

Por: Jorge Alanis Zamorano

Allá en el Tecnológico de Conkal, en Yucatán, no solo se hace investigación: se están buscando las respuestas a problemas de cualquier pequeño o gran ganadero. Tuve una conversación con el doctor Ángel Trinidad Piñeiro Vázquez, la cual giró justamente en eso: “Cómo hacer que el conocimiento técnico realmente sirva en el rancho, donde cada decisión cuesta dinero y tiempo”.

Desde que la charla se inició me enfoque en la búsqueda de respuestas fáciles de entender. No quería una explicación complicada, ni un discurso académico. Necesitaba entender —y que otros entiendan— qué está pasando y por qué debería importarle a quienes tiene ganado. Por eso, más que entrevistar, charlamos franca y abiertamente hacia lo práctico.

El doctor Ángel Piñeiro explica que su trabajo se enfoca en una ganadería más sostenible, es decir, que contamine menos y aproveche mejor los recursos. Habla de reducir emisiones de CO2 y sobre el impacto ambiental, pero la conversación no se queda ahí. Nos enfocamos hacia lo que realmente preocupa: la producción, los costos y las dificultades que se viven en el campo.

La sequía.

El doctor Piñeira describe algo que no necesita mucha explicación para quienes viven de la ganadería: potreros secos, pasto escaso y de baja calidad, al final, ganado que no engorda lo esperado. Cuando eso pasa, no hay muchas opciones: hay que comprar alimento procesado. Y ahí es donde comienza el problema fuerte, porque los costos aumentan y la ganancia se reduce considerablemente.

¿Cómo hacemos para gastar menos sin afectar la producción?

La respuesta no viene de manera complicada. El doctor propone voltear a ver lo que ya está en el rancho o en el monte: árboles, frutos y plantas que muchas veces ya están ahí, pero que no se aprovechan. Habla del pich, del algarrobo, de la leucaena y que son recursos locales que pueden convertirse en alimento para el ganado.

Aquí la charla toma fuerza, porque el Dr. Ángel Piñeiro aterrizó la idea con algo muy sencillo: los animales silvestres ya saben qué comer. Es cuestión de observarlos. Ese comentario cambia el enfoque: no se trata de inventar algo nuevo, sino de recuperar lo que ya existe y usarlo mejor.

Ángel Piñeiro explica que estos recursos pueden recolectarse y procesarse de forma simple, sin necesidad de grandes inversiones. Concentrarlos, molerlos y agregarlos a la dieta del ganado puede hacer una diferencia importante. No es reemplazar todo, sino reducir la dependencia de alimentos comprados.

Pero el beneficio no se queda solo en el ahorro. A lo largo de la conversación, insistí en entender qué más gana el productor. Y la respuesta se fue ampliando: mejor salud en los animales, mejor calidad en la carne o la leche, y hasta un impacto positivo para los que consumimos esos productos.

También aparece otro tema que, aunque suena más técnico, se explica de forma clara: los gases que producen los animales. El doctor menciona que ciertas plantas ayudan a reducir esa producción de gases. La traducción rápida o más cercana es: si el animal aprovecha mejor su energía, produce más carne, más leche.

Hay un momento en particular donde la conversación da un giro importante: cuando se habla de organizarse. El doctor propone hacer un calendario de recursos, saber qué hay disponible en cada época del año y cómo usarlo. Puede parecer algo básico, pero debe cambiarse la forma de trabajar.

Hay que cambiar el “chip”.

Ese cambio significa dejar de reaccionar de manera errada cuando ya hay escasez y empezar a planear con lo que se tiene. Ver el rancho como un sistema donde todo puede aprovecharse mejor.

Este tipo de prácticas podrían abrir la puerta a apoyos o incentivos para cuidar el medio ambiente. Es decir, no solo producir mejor, sino también tener nuevas oportunidades.

Al final, lo que deja esta charla es una idea muy clara: muchas soluciones no están en gastar más, sino en aprovechar mejor lo que ya se tiene. Y para lograrlo, hace falta información, sí, pero también alguien que la explique de forma clara, directa y útil.

Para el pequeño ganadero, el mensaje es sencillo: el cambio es posible, no necesariamente caro y, puede empezar con algo tan básico como mirar el propio entorno de su rancho con otros ojos.

Para mayor información el doctor Ángel Piñeiro nos deja sus datos: pineiroiamc@gmail.com y su celular: +52 9991124837Nuevas Rutas agradece la apertura a tan importante detalle de información, pero más importante el acceso a ella. Seguiremos apuntando a quienes la brindan, a quienes la comparten y es por eso que los buscamos, los encontramos y platicamos con ellos porque lo que hacen, debe de importarnos a todos.

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